sábado, septiembre 16, 2006

Una reflexión

Vaya por delante que esta reflexión se sustenta en la mera observación, susceptible por tanto de estar errada, o en todo caso inconclusa debido a las carencias de quien la firma. Europa, pese sus innegables deficiencias, es un lugar indiscutiblemente próspero cuyo bienestar es, a mi juicio, resultado en gran medida de la profunda creencia en valores democráticos, sustentada, a su vez, en la diáfana y muy necesaria separación entre Iglesia y Estado. Un importantísimo número de la inmigración que recala en Europa procede de países en los que no sólo no existe dicha división, sino que el estado es por completo inexistente o esta supeditado servilmente a unos caprichos religiosos seculares, por lo general una pesada rémora que hunde a los países que la padecen en una suerte de túnel del tiempo y les entorpece en su camino al progreso. No deja de sorprenderme, pues, que el inmigrante que se traslada al viejo continente en procura de una vida más próspera reanude y se someta, con mayor fervor si cabe, a las costumbres religiosas que tanto quebranto ha deparado a sus vidas y en cambio no respalde ni se sienta en deuda con la democracia que les proporciona todo cuanto hasta entonces les ha sido negado o arrebatado. Debo de señalar, asimismo, mi profunda molestia a que cuando la práctica de esos hábitos aparentemente piadosos devienen incompatibles con el ejercicio democrático del país que los acoge, monten en cólera y exijan indulgencia frente a situaciones tales como la negación de un Imán a entrevistarse con la autoridad municipal porque se trataba de una mujer, o el rechazo de otro a ser entrevistado por una periodista por idéntico motivo, si bien con el agravante de que ésta última lucía, adujo el individuo, un exceso de maquillaje en modo alguno admisible. Pero lo que mayor indignación me produce es la tibieza, la absoluta falta de firmeza con la que Europa defiende unos valores universales que han merecido el sacrificio de tanta sangre y esfuerzo numantino, y de los que deberíamos sentirnos inequívocamente orgullosos, y mostrar un discurso unánime y sin fisuras en su defensa y jamás retroceder,antes bien afinzarnos por más irracionales que sean las acometidas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya vaya!!! aquest blog ha canviat una mica d'aparença i queda tot molt més rebonic i professional!!! feia molt de temps que no entrava i he tingut una bona sorpresa sabent que això tirava endavant i anava millor. Prometo entrar molt més a partir d'ara ( que torno a tenir internet a casa!) i veure com et van les coses des d'aquí.
Fins després!!!
Clara

Anónimo dijo...

Cuando hablas de esta super mega guai Europa, me parece que olvidas que no hace mucho (70 años no son nada) un señor de cargo de un plumazo a 6 millones de humanos en campos de concentración, por no hablar de la guerra que lio, y que aquí mismo otro señor no se comporto muy democraticamente durante 40 años, la lista podia ser muy larga. O sea no podemos tampoco dar muchas lecciones de moralidad a los demás.

Arcadio dijo...

Si te fijas bien en el texto verás que hablo en presente, de sobrás sé que no podemos dar lecciones de moral a nadie, pero tampoco pretendo ser un revisionista histórico, me refiero siempre al momento actual, y ciñéndonos a él es indudable que gozamos de libertades indudables y es asimismo indudable que un muchos países las mujeres son un instrumento al que se vapulea y menosprecia y utiliza sin pudor. Y disculpar u ocultar esa circunstancia enarbolando el nazismo y el franquismo y todas las barbaridades que hayan tenido lugar en europa en los últimos docientos años me parece no sólo improcedente sino confudir el tocino con la velocidad. Precisamente de lo que se trata es de evolucionar, que es lo que ha pasado, por ejemplo, en España, este país no tiene nada que ver con el de hace 30 años, la mejoría es indudable, sin embargo algunos países a los que hago referencia están anclados en la edad media y no parece percibirse ninguna intención de salir de ahí. Si, en Europa existió el nazismo, el franquismo, las masacres de bosnia, pero, mal que bien, se ha ido superando (que no olvidando) para construir una sociedad más justa, con sus evidentes deficiencias (Europa no es la Arcadia).