domingo, marzo 11, 2007

11-M




Hoy se cumplen tres años. Por aquellos días yo había adquirido mi recién estrenada condición de desempleado y todas las mañanas desayunaba como un marqués venido a menos mientras veía las noticias. Al poco de sentarme y depositar el café con leche sobre la mesita baja situada frente al televisor advertí el texto que se deslizaba en horizontal de izquierda a derecha en la parte inferior de la pantalla. Informaba de varias explosiones simultáneas en Madrid con un número todavía indeterminado de muertos que a lo largo de la mañana fue aumentando vertiginosamente para espanto de todos los que asistíamos con estupefacción a la sucesión de acontecimientos que los medios de comunicación iban desvelando con idéntico estupor. Al poco anunciaron que al mediodía se habían concertado concentraciones populares frente a los ayuntamientos de todo el país. Me dirigí al de mi ciudad y me uní a las numerosas personas congregadas, y a la conclusión de esa improvisada y emotiva demostración de duelo fue cuando por primera vez alguien me planteó la posibilidad de que ETA no estuviera involucrada, como hasta ese momento creíamos todos, y se tratara en cambio de un atentado terrorista obra del fundamentalismo islámico.

Lo demás es historia. Por más que algunos indeseables se hayan conjurado para tergiversarla y otros muchos hayan depuesto su sentido común e inteligencia y hayan decidido prestarse a ser pábulo de mentirosos y agitadores sin escrúpulos y prensa sensacionalista cuya estrategia les ha desacreditado irremediablemente. La verdad es una y todos la sabemos, hasta los que se obstinan en eludirla porque admitirla es tanto como realizar un sano ejercicio de autocrítica y aceptar la responsabilidad de lo sucedido, que es mucha y muy concreta y el paso del tiempo, el lento e inapelable transcurrir del tiempo (ese anciano ciego que señala certeramente con dedo tembloroso) acabará por rendir cuentas y situar a cada uno en el lugar que la historia les tiene asignado.

La fotografía que encabeza este post es una instantánea de Zahira Obaya, una gaditana de 24 años. Zahira salvo la vida milagrosamente en los atentados de Madrid. Perdió un ojo y sufrió terribles heridas en el rostro y ha necesitado desde entonces someterse a numerosas operaciones. La imagen muestra el momento en que se plantó a pocos centímetros de los despojos humanos que intentaron matarla, en la sala donde se les juzga, y con los brazos en cruz y gesto imperturbable, los miró a los ojos para que esa escoria nauseabunda constatara que con ella no lo habían conseguido, que estaba viva y seguiría estándolo el tiempo necesario para alimentar sus malas conciencias de cobardes indecentes. Explica Zahira que ninguno tuvo valor de aguantarle la mirada. Zahira ha vencido y ellos no.
Ha declarado la pizpireta y malintencionada Esperanza Aguirre que la prisión atenuada concedida a De Juana Chaos es el suceso más grave acontecido en España desde la transición. Me gustaría saber si esa señora tiene valor suficiente para mirar a los ojos de Zahira y decirle semejante embuste (semejante cobardía indecente ) a la cara. Que le diga a ella y al resto de supervivientes y también a la familia de los muertos y ya de paso a todos nosotros y por qué no al resto del mundo que asiste con expectación al desarrollo ejemplar del juicio, que nos diga, que declare, que proclame, que tenga el coraje y el arrojo de mirarnos a los ojos y repetir esa barbaridad.

¿Qué queda de aquellos días? En lo que a mí respecta jamás me he sentido más orgulloso que entonces de este país, no sólo por la ilimitada generosidad que mostraron quienes en Madrid decidieron volcarse en ofrecer ayuda a las familias de las víctimas, o la multitud que salió a la calle en el resto de España para hacer lo único que estaba en su mano: mostrar respeto a los muertos y acompañar en silencio el dolor desgarrador de los familiares que aquella mañana se despidieron de amanecido de los suyos sin saber que no volverían a verlos con vida.
No sólo por todo ello, digo, me sentí orgulloso de este país, de este país cuyo atávico complejo de inferioridad lo impele continuamente a mirarse con asombro adolescente en el espejo de otros países sin advertir o valorar o convencerse de lo que él es capaz. Protagonizamos, todos los que nos sentimos engañados y percibimos el hálito pútrido de mentira en las palabras de Acebes, un hecho sin precedentes que pasará a los anales de la historia: mandamos a la oposición, legítimamente, a un Gobierno que contaba con mayoría absoluta. Nunca antes se había dado situación semejante. Y lo hicimos pacíficamente y realizando un ejercicio de madurez y responsabilidad como pocos se han visto en la historia contemporánea. Eso hicimos, señores, detectamos la mentira y la castigamos.

7 comentarios:

Gregorio Verdugo dijo...

Tienes toda la razón Arcadio, dimos un ejemplo al mundo de cómo se afrontan estas situaciones críticas, paralizados por el dolor y la angustia que nos causó aquella barbarie, pero serenos y fuertes, confiados en la casta que ha tenido siempre este país. No hubo desmanes, ni violencia desatada, sólo un pueblo entero con una sola voz que gritaba ¡Basta!. Lástima que los medievales, los que no quieren bajarse del caballo y mirar a la gente a la cara, a los ojos, pretendan ahora pasar esa página ilustre de nuestra historia como si no hubiera sucedido.
Es a lo que nos tienen acostumbrados, se niegan a aprender del pasado, porque en él sólo ven sus propias manchas.
Un saludo.
A partir de ahora me encontrarás sólo en los dos blogs que están en mi perfil. El otro lo he cerrado. Espero verte por allí, amigo.

jose dijo...

Arcadio, si puedes lee la portada de hoy lunes de el periodico, es estremecedora. Publica la carta de una victima del atentado, esta mañana la he leido mientras desayunaba y se me ha puesto la carne de gallina, era un testimonio muy sincero.

Un saludo.

Arcadio dijo...

Gracias José, la leeré esta tarde. Esta mañana, camino de Barcelona, la han mencionado en la radio y parece en verdad muy emotiva.

Ignasi dijo...

Y aún tienen la desfachatez de seguir saliendo en los medios de comunicación difamando, calumniando y dando lecciones de "democracia" a los demás. Sin duda, al igual que la bazofia terrorista que atentó contra Zahira, seguro que ninguno de los indecentes del PP tendría la capacidad de aguantarle la mirada a Zahira. ¿Lo haría el señor Aznar, diciendoles a todas las victimas porqué llevó al país a una guerra injusta, ilegal, ilegitima, y que solo se jusitificaba por sus ansias de patético protagonismo? ¿Lo conseguiría el señor
Acebes, pensando que antepuso los intereses electorales a los 192 muertos que tenía encima de la mesa? Son sinvergüenzas, pero ni a ellos les da para tanto su mediocridad.

yolanda dijo...

¡Que horror! me estemece solo pensar en esa muchacha, Zahira que valentia la suya.
nadie devería quedarse en casa el día de las elecciones.

Blogofago dijo...

No conocia nada a traves de otros medios de la actuacion de esta chica....TOTALMENTE ADMIRABLE ¡¡¡¡

Aprovecho para felicitarte por tu blog y a Caelio por haberme permitido conoceros.

Caelio dijo...

¿Sabes lo que me queda a mí de esos días? Aparte del rechazo a todo lo que ocurrió, tengo un extraña sensación de haber participado en una manipulación descarada. Salí a la manifestación con todo mi buen sentimiento de solidaridad, junto con mi mujer y mis hijos.

Al dia siguiente se anunció como una manifestación histórica. Ahora viendo lo que están haciendo me siento manipulado y es principalmente por mencionar la Constitución y utilizar la presencia de un miembro de la Corona en aquella concentración.

Hay que reconocerles que saben utilizar los símbolos que nos son comunes a todos. Lo utilizan tanto que acaban apropiandose de ellos.