lunes, enero 01, 2007

A ella

Hoy es el santo de mi madre. El texto que viene a continuación lo escribí hace ocho años, el día en que falleció. Un recuerdo a su memoria.


Todavía la puedo ver contemplando con la mirada orgullosa a cada uno de sus hijos mientras nos amontonamos alrededor del Trivial. Todavía puedo sentir cómo esa mirada se detiene en mí. Sus ojos coinciden con los míos y sus labios delgados dibujan una sonrisa maliciosa. «Qué, mama», le digo, «¿quieres que te haga unos masajillos?».
Hoy he ido a reunirme con mis hermanos en casa de mi madre. Me ha cogido por sorpresa ver su nombre impreso en la esquela pegada en el cristal de su portal. No he podido evitar permanecer un rato frente a ella, empañándola con mi aliento, pasando los dedos a lo largo de su nombre. Ese trozo de papel me ha roto el corazón, porque me ha confirmado un hecho que me negaba a aceptar, aun habiendo tenido entre mis manos su rostro sin vida; a pesar de haber atusado su pelo y besado sus mejillas frías. He pasado dentro del portal y he llorado como un niño, a lágrima viva. Me he tenido que tapar la boca para que no oyeran mi llanto en toda la escalera, pero ha sido inútil, mis hermanos me han oído y han bajado a hacerme compañía y me han ayudado a subir. A lo largo de mi vida habré pasado con indiferencia frente a numerosas esquelas. Y me he dado cuenta de que la gente pasará con igual indiferencia frente a la de mi madre. Y no sabrán que tras ese trozo de papel había una mujer llena de ternura y humanidad; con nueve hijos a sus espaldas y quince nietos en su corazón.
Parece mentira que un cuerpo tan pequeño soportara tanto sufrimiento.
Parece mentira que un cuerpo tan pequeño desprendiera tanto amor.
Esa era mi madre, cuerpecito pequeño y corazón inmenso.
Esa era mi madre. La mujer más grande que ha existido nunca.


Arcadio García Sánchez, 1 2 de diciembre de 1998

8 comentarios:

yolanda dijo...

NI MAS NI MENOS. Dentro de ella crecieron seres tan maravillosos como tú. Tu hermana que te quiere.

yolanda

jose dijo...

Dicen que lo peor que te puede pasar es sobrevivir a tu hijo. Perder a una madre debe ser lo segundo peor, y si es joven como en mi caso aun peor. Ayer mientras comia las uvas me la imaginaba frente a mi como cada nochevieja con sus mejillas coloradas, todos en familia como a ella le gustaba.

Un beso grande y feliz año.

Feliz año tambien para todos.

Arcadio dijo...

Es una pérdida terrible, Jose. En tu caso, y también en el de Inma, el dolor se ha visto apaciguado con la llegada de Alba, esa pizpireta maravillosa a la que todos deseariamos tener como hija.

Un beso y feliz año a los tres.

manoli dijo...

Con sus pérdidas no sólo nos queda un vacio abismal, también el desafio de pasar al primer puesto de esta jerarquía que es la familia. Uno no cuenta con todo esto mientras crece, y de pronto la vida te despierta con una realidad nueva. Ella hizo un trabajo insuperable en repartir amor a su familia. Intentemos nosotros estar a la altura con los que nos vienen detrás.

Besos y Feliz Año Nuevo.

PD: Yo, además de quedarme sin madre, me he quedado sin compañera de santo. Para mi siempre fue un momento especial cuando nos comíamos las uvas, y un segundo después celebrábamos juntas nuestro santo. Ahora soy como Thelma sin Louise...

Anónimo dijo...

gracia a los dos por estos momentos, soy una afortunada por teneros s mi lado.
I a nosotros Jose nos queda poner en practica con las nuestras todo lo que ellas nos enseñaron,a si, que tenemos mucho trabajo. un beso.


louise

berlinontheclouds dijo...

Cómo hablar del vacío infinito, de la perpetua ausencia de mi amigo del alma, mi padre.

Berlin

mdm dijo...

Se me ha llenado los ojos de lagrimas al leer lo de tu madre,la persona mas encantadora, cariñosa y bondadosa que yo he conocido y tan luchadora, un ejemplo a seguir. Ella siempre estara en mi corazon y nunca olvidare las cosa que me enseño y los consejos que me dio.Mi segunda Madre como yo la llamaba.Pero seguro que donde este estara muy orgullosa de la familia que tiene.

YOLANDA dijo...

DE LA CUAL TÚ FORMAS PARTE. UN BESO