miércoles, julio 05, 2006

Temores infundados


Le digo con frecuencia a Pilar lo mucho que me manío, que es un neologismo acuñado por mí con el que pongo de manifiesto cuánto me desagradan esas facetas de mi carácter que, por más que lo intento, no puedo cambiar o corregir. Una de las que más detesto es mi absoluta predisposición a no correr el menor riesgo en nada, por calculado que éste sea, lo cual se traduce en permanecer siempre en una posición inmovilista y no planificar ni por supuesto emprender proyectos que deparen la mínima posibilidad de experimentar cierta incertidumbre. Por ejemplo, cada vez que Pilar propone un viaje —porque, obviamente, no sólo es ella quien lo propone sino que, además, se encarga de realizar todos y cada uno de los pormenores que un viaje acarrea y resolver asimismo los contratiempos que surjan, ya sea con anterioridad a su inicio o en el transcurso del mismo—, mi mente inicia unilateralmente —sí, en ocasiones se diría que lo hace sin tener en cuenta la opinión del resto de mi cuerpo ni la parte de mí (mínima parte, bien es cierto) que pueda estar en desacuerdo con los motivos por los que semejante proceso se pone en marcha— inicia mi mente, digo, una suerte de enumeración desesperada de los peligros o contingencias que esa nueva empresa pueda implicar, sin reparar, siquiera un instante, en cuánto de bueno puede aportarme. El año pasado, sin ir más lejos, cuando Pilar propuso visitar Estambul, de inmediato me vino al pensamiento el islamismo extremista y el temor a que en cualquiera de las atestadas calles de esa ciudad maravillosa —de lo que por supuesto sólo me di cuenta cuando hube estado en ella— explotara a nuestro paso un coche bomba, o nos secuestrara una banda de fundamentalistas ataviados con túnicas a fin de obtener un suculento botín a cambio de perdonarnos la vida.

La ciudad que Pilar ha propuesto este año es, nada más y nada menos, Nueva York ¿Y creen ustedes que lo primero que he pensado es que por fin podré deambular por las mismas calles en las que se han rodado muchas de las películas por las que siento pasión? ¿O que podré visitar algunos de los mejores museos que hay en el mundo y contemplar los recovecos de la ciudad icono por antonomasia de la Historia reciente, cobijo de mestizajes en el que confluyen y, lo que es mejor, conviven todas las lenguas del mundo? Pues no, maldita sea, no es en todo eso en lo primero que he pensado, y sí en aviones que colisionan contra edificios, en descomunales policías que aguardan en el aeropuerto con el ceño fruncido para encerrarte en la misma habitación en la que recluyeron al bailarín Antonio Canales, en negros con neumáticos de bicicleta en lugar de labios y con el cuello rodeado de gruesas cadenas de oro, ataviados con chándales quince tallas más grandes y unas gorras de béisbol con la visera encima de la oreja, ofreciéndote crack mientras una vagabunda greñuda que empuja un carro de supermercado lleno de latas te reclama con hostilidad unos dólares.

Si señores y señoras, todo ese cúmulo de estereotipos estúpidos me vinieron a la cabeza en cuanto Pilar pronunció Nueva York, así de ciega e ignorante es la prudencia, tal es el resultado perjudicial que la cautela causa en personajes inclasificables como yo. Afortunadamente ahí esta Pilar, haciendo oídos sordos a tantos prejuicios y dispuesta a suplir con determinación los arrebatos de excesiva cautela de los que tan a menudo soy presa.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Se te ha olvidado añadir cual fue tu respuesta a mi propuesta de Turquía, que transcribo literalmente "a Turquía no voy ni muerto", en fin. Esta entrada y lo poco o mucho que te conozco me hacen albergar la esperanza que tal vez algún día vayamos juntos a Egipto. Sí ese país islámico, donde hace mucha calor, atentan con los turistas cada dos por tres, pero cuna de las civilizaciones más interesantes, y con esos extraños edificios denominados piramides únicos en el mundo.
Y otra cosa no te dejes llevar por la ignoracia es mala consejera.

Pilar

Arcadio dijo...

A Egipto ni muerto

Juana Gallo dijo...

Me alegro que os lleveis tan bien... cuánta envidia me dais con esos planes de viajes fabulosos a los que terminarás cediendo, Arcadio...
Y, Pilar, el señor Hacienda ya te podrá permitir cruzar el charco, ya verás que viajareis a New York.
Y Arcadio, ya sabes ¡fotos!

Yo he estado en Egipto y no me he muerto!!!

Arcadio dijo...

Me ratifico por más que las dos os empeñéis. A Egipto ni dead

Leo Zelada Grajeda dijo...

Arcadio,

Gracias por la visita a mi blog.Dejame decirte que New York es un mito,es mas un museo que un centro de cultura viva,mejor esta Los Angeles donde la cultura bulle en sus plazas y calles.

Un abrazo desde Madrid.

Arcadio dijo...

Gracias Leo. En cuanto a New York, mi compañera está demasiado influenciada por Sex in de City como para sugerirle que cambiemos el destino.
Un abrazo.

Arcadio dijo...

Gracias Leo. En cuanto a New York, mi compañera está demasiado influenciada por Sex in de City como para sugerirle que cambiemos el destino.
Un abrazo.

P.S. dijo...

Gracias, Arcadio, por tu comentario en mi blog (http://pablosantiago.blogspot.com). Visitaría el tuyo, pero en prisión no hay internet -es muy peligroso, y yo soy un terrible criminal, jejeje-, así que discúlpame silo hago fuera, que ya queda poco. Marías no me gusta porque escribe mal yd e nada, sin más. El ombliguismo y la forma sobre el fondo me exasperan. Pasan demasiadas cosas como para disertar sobre la vaciedad. Y conste que yo leo de todo, soy omnívoro. Ahora estoy con "Esclavos y negreros" de Jean Meyer. Y con Cuentos de Benedetti. Casi no leo nada moderno. El filtro de los años ayuda mucho.

Saludos.
Pablo Santiago.

Anónimo dijo...

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