martes, mayo 07, 2013

No les votéis


¿Todavía hay gente que duda si volver a votar al PP o no hacerlo? Haced lo que hago yo, es un ejercicio infalible. No falla nunca. Cerrad los ojos. Venga, hacedme caso, sólo será un momento. ¿Ya? Bien, ahora imaginad las ruedas de prensa y las intervenciones de un ministro del PP, por ejemplo, Gallardón. Es el de Justicia, como sabéis. Imaginadlo en su mesa, despachando asuntos que nos conciernen. Que nos conciernen mucho, pues redacta leyes importantisimas que condicionaran nuestras vidas. Por ejemplo, pretende obligarnos a parir hijos enfermos. Imaginadlo por los pasillos del Congreso; imaginadlo entrando en su coche oficial; imaginadlo —uf— haciéndose una fotografía con un bebé que alguien, alguna madre insensata, ha arrojado a sus brazos. Imaginadlo —esto es muy importante, esto es de suma importancia— besando la mejilla de ese bebé. ¿Lo habéis hecho? Bien, ahora sustituid a Gallardón por Rouco Varela. Haciendo exactamente lo mismo que hemos imaginado, imaginad a Rouco Varela escrutando por el ojo de la cerradura lo que hacemos en nuestro dormitorio,  imaginadlo besando a ese bebé, impregnado con saliva su mejilla. ¿Seguís teniendo las mismas ganas de votarlo? 

El pertrecho de Martina para las colonias


Hoy Martina se nos va de colonias. Qué nervios. Anoche, emocionados, preparamos la bolsa con todo lo necesario, incluido kit de supervivencia con brújula, navaja suiza, serrucho, un libro de recetas para saber desmembrar insectos y cocinarlos y otro titulado El sexo es caca, dos cartuchos de dinamita y diecisiete metros de mecha, aguja e hilo para coser heridas, morfina, preservativos (por si El sexo es caca no la persuade), compresas, una escopeta de aire comprimido para practicar el tiro, una diana con una fotografía de Rouco Varela y otra con la de Alberto Ruiz-Gallardón, cuatro pares de pantalones de campaña, seis abrigos, veintitrés bragas, un chaleco antibalas, casco, gafas de visión nocturna, una copia restaurada en Blu-ray de Los albóndigas en remojo, El Ulises de Joyce, y todo Marcel Proust, y un ejemplar del diccionario de la RAE. 
En fin, su madre y yo esperamos no haber olvidado nada esencial. Ah, por cierto, mañana estará de regreso.

Que se pare la realidad y que venga la ficción.


Cómo me gustaría que Aaron Sorkin hubiera escrito el guion de esta crisis. De haberlo hecho, en respuesta a ese pobre desdichado que se acaba de ahorcar en Barcelona cuando lo iban a desahuciar, habría escrito un capítulo emocionante en el que las cadenas de televisión veían interrumpida su programación habitual para dejar paso a una intervención de urgencia de Rajoy, en la que pedía perdón por la estúpida inacción y falta de compasión de su Gobierno, y anunciaría el fin inmediato de esas políticas, y el inicio de un cambio radical de su relación con el (sub) mundo financiero y con las políticas austericidas de Merkel. Se ha terminado: desde hoy no habrá ni un solo ciudadano desalojado de sus casas. Me llamo Mariano Rajoy, y soy el Presidente, habría concluido su comparecencia. 
Desgraciadamente, ni a Rajoy ni a Sorkin se les ha visto ni, me temo, se les espera.

sábado, mayo 04, 2013

Conversaciones con Martina (67)


Martina y su madre, de camino a casa después de estar patinando en el parque. Martina, de repente, le pregunta:
—Mamá, yo, por la forma de mi cara, ¿qué idioma tengo que hablar?
—El que a ti te vaya mejor, hija.
—Va, mama, tienes que elegir uno.
—Bueno, vale, pues catalán mismo. 
—Vale, pues hablaré castellano.

Conversaciones con Martina (66)


Martina, a su madre:
—Mama, ¿me dejas el Ipad?
—No.
—¿Y el Iphone?
—¡No!
—Me tomo eso como un sí.

jueves, mayo 02, 2013

Conversaciones con Martina (65)


—Martina, ¿quieres dejar ese insecto?
—No, me lo voy a llevar a casa y lo voy a guardar en una caja.
—Deja al bicho que corra libre. Él no quiere estar encerrado en una caja, eso es como si te metieran a ti en una celda. ¿A ti te gustaría que te encerraran en una celda? ¿A que no? Él quiere estar libre, ir de aquí para allá, por la hierba, y estar con su familia. 
—No, me lo llevó, y cogeré más, y los meteré en la caja con él, y seguro que alguno de los que coja es de su familia.